“No se puede privar a la ciencia del talento de las mujeres”

La Dra. Elena Gómez es investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina “López-Neyra” (IPBLN) perteneciente al CSIC y situado en el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud de Granada. Es una de las fundadoras de la iniciativa Women in Malaria que celebra su primer congreso en marzo y online. 

Las enfermedades infecciosas empeoran la vida de todas las sociedades que se ven obligadas a enfrentarse a ellas. Lo hemos visto con la pandemia de COVID-19 en todo el mundo. Pero hay otras enfermedades endémicas que causan miles de muertes al año desde hace siglos. Algunas de ellas, como la malaria, van de la mano de la pobreza y son un enorme problema de salud global. La Malaria, también conocida como paludismo, es una enfermedad potencialmente mortal causada por parásitos que se transmiten a las personas por la picadura de mosquitos hembra infectados del género Anopheles. Esta enfermedad es tanto prevenible como curable.

Si no se habla demasiado de ello no es por la dimensión del problema, que es enorme, sino por dónde se localiza. La Región de África de la OMS registró en 2019 el 94% de los casos de malaria en el mundo según la edición 2020 del Informe Mundial sobre la Malaria. Esta enfermedad es uno de los problemas más graves que impiden el avance del continente y los niños menores de 5 años son el grupo más vulnerable. En 2019 estos niños representaban dos de cada tres de las 409.000 personas que fallecieron por la enfermedad en el mundo.

El informe sin embargo, refleja un período de éxito sin precedentes en el control de la malaria que vio 1.500 millones de casos y 7,6 millones de muertes evitadas desde el año 2000. Esto demuestra la gran importancia de los avances en investigación y la inversión en ciencia. 

A pesar de eso, se necesita más investigación, ya que los retos continúan siendo mayúsculos. Según el informe, el progreso en la incidencia de malaria y la tasa de mortalidad en los países más afectados, se ha detenido o continuado de forma muy modesta desde 2017. El año 2020 no se cumplieron los hitos marcados, ya que se calcula que durante el año habrían fallecido 9,8 personas por cada 100.000 en riesgo, frente al objetivo de 7,2. Por eso la OMS ha hecho un llamamiento a redoblar los esfuerzos. 

El mundo necesita urgentemente nuevas herramientas; medicinas, métodos de control del vector y estrategias que combinen diferentes intervenciones de prevención, diagnóstico, tratamiento y vigilancia.

Elena Gómez es investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina “López-Neyra” (IPBLN) http://www.ipb.csic.es/ perteneciente al CSIC en el Parque Tecnológico de la Salud de Granada. El IPBLN es un centro dedicado a la investigación biomédica que abarca temas diversos en el campo de la inmunología, biología molecular, biología celular y farmacología de enfermedades de importancia sanitaria mundial. Su ubicación facilita la interacción entre distintas instituciones y empresas con intereses en el sector biosanitario. López-Neyra, no sorprende, se llamaba Carlos. Como tantas otras personalidades que han pasado a formar parte de la historia, no solo de la ciencia, sino de todas las disciplinas, era un hombre. La invisibilización de las mujeres ha sido siempre la norma.

Hoy en día, si bien se ha avanzado mucho en este campo, queda un largo camino por recorrer. En palabras de Joanne Power, también investigadora en el campo de la parasitología especializada en malaria, es patente la falta de mujeres “es evidente que muchos de los directores de institutos de investigación de todo el mundo, incluido aquel en el que hice mi doctorado, eran hombres. Los presidentes y directores de las universidades a las que asistí eran hombres. Muchos de los investigadores principales de laboratorios bien financiados en el campo de la parasitología eran hombres”.

La Dra. Gómez es una de las fundadoras de la iniciativa Women in Malaria que pretende avanzar en la línea de subvertir esta injusticia dando visibilidad a las mujeres científicas que investigan en este campo. Este año, pese a la situación de la pandemia de COVID-19, se está organizando el primer congreso internacional de Women in Malaria. Se celebrará del 22 al 24 de marzo de forma telemática.

El objetivo de la conferencia http://womeninmalaria.com/, explica Elena Gómez, es dar a conocer los aportes importantes de las científicas en este campo, ofrecer igualdad de oportunidades de participación a las mujeres que investigan en malaria desde las primeras etapas de la carrera científica y garantizar una participación equilibrada de científicas de varios países. Por ello se pretende además garantizar la participación gratuita para investigadores e investigadoras de países con pocos recursos. Además pretenden incrementar la visibilidad de estas mujeres, empoderarlas a través de la creación de redes entre ellas, sensibilizar sobre la infrarrepresentación y el sesgo de género y apoyar a las mujeres científicas de países del sur global. 

Elena Gómez-Díaz es natural de Barcelona pero de padres extremeños. Es licenciada en Biología por la Universidad de Extremadura, y realizó la tesis sobre parásitos de animales en la Universidad de Barcelona. Gracias a diversas becas Marie Curie y Juan de la Cierva llevó a cabo diversos postdocs en Francia (2007-2010), España (2010-2013)  y Estados Unidos (2013-2016). En el 2015 obtuvo una Ramón y Cajal y regresó a España como investigadora independiente en un primer momento en la Estación Biológica de Doñana del CSIC, y posteriormente se trasladó al IPBLN donde dirige un grupo de investigación sobre epigenómica de malaria. Además, coordina la comisión de igualdad y diversidad del IPBLN.

El discurso de Elena Gómez es contundente. “Estamos en un momento en el que tenemos los datos y las evidencias de la existencia de una discriminación sistémica y una infrarrepresentación de la mujer en la ciencia. Un momento en el que existe un movimiento global de cambio contra el status quo del patriarcado en ciencia que empezaron mujeres científicas pioneras valientes e inconformistas y que fueron invisibilizadas durante décadas”. 

Además demanda a las instituciones científicas que doten al sistema de los instrumentos y mecanismos para revertir los números, romper las barreras y dar a las mujeres el crédito y el papel en la toma de decisiones y gobernanza que merecen. “También necesitamos involucrar a los hombres en el movimiento. No solo la igualdad y el acceso a la ciencia por parte de las mujeres es un derecho humano. Además, a la ciencia no se la puede privar del talento, la creatividad y visión que aportan las mujeres, no puede funcionar a la mitad de su potencial. Los retos son demasiado importantes”. 

“También necesitamos involucrar a los hombres en el movimiento. No solo la igualdad y el acceso a la ciencia por parte de las mujeres es un derecho humano. Además, a la ciencia no se la puede privar del talento, la creatividad y visión que aportan las mujeres, no puede funcionar a la mitad de su potencial. Los retos son demasiado importantes”

Su laboratorio tiene dos áreas principales de investigación aplicadas a la malaria: el estudio de la epigenómica del parásito Plasmodium, causante de la enfermedad, y de su mosquito vector. Se trata de construir genomas de referencia de alta calidad a partir de aislados de campo del parásito de áreas de malaria endémicas en África (Burkina Faso y Mali) y se utilizan estos recursos para conocer de manera precisa cómo el parásito de la malaria regula su genoma durante el desarrollo, y durante la adaptación rápida al entorno cambiante del huésped. 

Para ello, combinan análisis genómicos de célula única de última generación y enfoques de edición de genes con la tecnología de CRISPR-Cas9, y se centran en la parte más importante del ciclo vital del parásito: el mosquito. El uso del modelo biológico del mosquito y de aislados naturales del parásito, les permite estudiar la regulación génica «in vivo» y en condiciones que imitan el contexto natural de la enfermedad. 

El otro área de investigación que desarrollan se centra en una caracterización exhaustiva del genoma regulador de Anopheles gambiae, el mosquito vector de la malaria, así como en los cambios dinámicos que se producen en las redes de regulación génica del mosquito durante una infección por malaria. El objetivo final es obtener una perspectiva epigenómica y evolutiva de estos organismos, con el fin de contribuir a bloquear su potencial de adaptación y diseñar estrategias más eficaces para acabar con la malaria.

Una de sus formas de aportar a este objetivo ha sido la fundación de la comunidad Mujeres en Malaria, que agrupa a más de 470 investigadoras de 40 países de todos los continentes y en diferentes etapas de la carrera investigadora y que comenzó su andadura en 2018. Al primer congreso de Women in Malaria, que organiza junto con Sarah Reece de la Universidad de Edimburgo, puede asistir cualquier persona, pero todas las ponentes son mujeres.

En lugar de pensar en las conferencias virtuales como una opción motivada por la pandemia, “Mujeres en Malaria» toma la iniciativa sobre cómo pueden ser las futuras conferencias, teniendo en cuenta los recientes debates sobre el impacto de los viajes en la conciliación familiar, la inaccesibilidad de dichas reuniones para investigadoras de países en vías de desarrollo, y en el cambio climático.

Además de mostrar la ciencia de excelencia que hacen las mujeres, otra de las motivaciones es según la Dra. Gómez, que en lugar de pensar en las conferencias virtuales como una opción motivada por la pandemia, “Mujeres en Malaria» tome la iniciativa sobre cómo pueden ser las futuras conferencias, teniendo en cuenta los recientes debates sobre el impacto de los viajes en la conciliación familiar, la inaccesibilidad de dichas reuniones para investigadoras de países en vías de desarrollo, y en el cambio climático. Para facilitar estos objetivos, la conferencia del WiM irá acompañada de talleres de mentorazgo, de liderazgo femenino y una asamblea sobre el futuro de “Mujeres en Malaria”.

La iniciativa está teniendo muy buena acogida con el apoyo de patrocinadores importantes como Plos Biology, eLife, Cell Press, entre otros y se espera una gran asistencia. Además cuentan con la ayuda de la empresa de comunicación de Granada, Laniakea. “Estamos muy ilusionadas y motivadas. Se trata de la primera conferencia en la historia de mujeres en malaria, una iniciativa pionera si miramos a otros campos STEM, y esperamos que no sea la última, al contrario sea un ejemplo para otras comunidades y asociaciones de mujeres científicas”.

Entrevista - Oscar Huertas-Rosales
Redacción - Ana Iglesias Mialaret

La investigación sobre Malaria, Chagas y Leishmaniosis en PTS recibe 2 mill de € por La Fundación «La Caixa»

La Fundación «La Caixa» ha dotado con 18 millones de euros a 25 proyectos de investigación dentro de la Convocatoria de Investigación en Salud, entre las que se encuentra la investigación liderada por la Dra. Elena Gómez-Díaz, investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (CSIC) y la investigación Liderada por la Dra. Olga Genilloud de la Fundación MEDINA.

El proyecto de la Dra. Gómez se centra en la búsqueda de nuevos tratamientos para erradicar la malaria. Los agentes causantes de esta enfermedad son unos protozoos sanguíneos con una gran capacidad para adaptarse y enfrentarse a los impredecibles y repentinos cambios en el ambiente de sus huéspedes como, por ejemplo, la administración de fármacos o vacunas, o las perturbaciones ecológicas debidas al cambio climático.

Para sobrevivir en este hostil ambiente los parásitos han desarrollado mecanismos de cambio rápido. Descubrir y bloquear estos mecanismos representa uno de los mayores retos de salud global de nuestro tiempo. En las zonas endémicas de malaria existen diferentes especies de mosquitos que son vectores de la enfermedad y que representan parte de esos ambientes cambiantes para el parásito. Qué especies de mosquito están presentes en cada momento y lugar es algo sujeto a una gran variabilidad, a la cual el parásito de la malaria debe estar preparado para sobrevivir, o de lo contrario, morir.

El proyecto de la Dra. Gómez-Díaz analiza los mecanismos epigenéticos que contribuyen a la adaptación rápida del parásito de la malaria, y que le permiten sobrevivir a corto plazo y seguir transmitiéndose en nuevos entornos.

Por su parte la investigación desarrollada en la Fundación MEDINA por la Dra. Genilloud se centra en las enfermedades de Chagas y Leishmaniosis, dos enfermedades tropicales causadas por parásitos que se transmiten a través de insectos y que afectan de forma muy importante en países empobrecidos, donde causan miles de muertos.

Los movimientos de población y el cambio climático están contribuyendo al aumento de casos de estas dos enfermedades a nivel global, incluso en países desarrollados, que todavía no disponen de tratamientos eficaces, muchos de los cuales tienen efectos secundarios graves y han desarrollado resistencias en los parásitos.

Este proyecto, en colaboración con la Iniciativa para Enfermedades Olvidadas DNDi y el Instituto Pasteur de Korea, propone una aproximación novedosa para descubrir nuevos compuestos naturales contra estas dos enfermedades para acelerar el descubrimiento de nuevas terapias.

Desde los inicios del programa de Investigación en Salud, la Fundación «La Caixa» ha repartido cerca de 50 millones de euros a 75 investigaciones innovadoras y de gran impacto social. La cuarta edición de este programa de ayudas se abrirá el próximo 20 de octubre.

Durante la crisis de la COVID-19, la Fundación «La Caixa ha impulsado proyectos por un valor adicional de 1,5 millones de euros a 5 proyectos clave en los que la entidad sigue «apostando firmemente por la investigación pionera que aporte soluciones a otras enfermedades con altas tasas de mortalidad en el mundo».

La competencia para conseguir este tipo de proyectos ha sido abrumadora con más de 600 propuestas, lo que demuestra la necesidad de atender a este tipo de propuestas de excelencia y, a la vez, potenciar y garantizar el éxito de proyectos enfocados a la lucha contra las enfermedades que tienen mayor impacto a nivel global, como puedan ser las cardiovasculares, oncológicas, infecciosas y del campo de la neurociencia, así como a las tecnologías biomédicas.

El proceso de selección elige los proyectos de mayor excelencia científica y con más potencial e impacto social en el campo de la investigación, ya sea básica, clínica o traslacional, mediante un sistema que cumple los estándares más exigentes de calidad, imparcialidad, rigor y transparencia.

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