Biobanco SSPA: “Esta pandemia ha demostrado la importancia de la comunidad científica en la sociedad actual”

Durante el año 2020 el Biobanco del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) proporcionó más de 2.800 muestras biológicas a distintos proyectos de investigación. Una prueba de la importancia de este organismo ubicado en el PTS y dependiente de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía. Dos de los investigadores que forman parte de su equipo, Sonia Panadero y Juan David Rejón, nos acercan a la labor que desarrolla el Biobanco del SSPA.

– ¿Qué es el Biobanco del Sistema Sanitario Público de Andalucía y cuál es principal función?

El Biobanco del SSPA es una iniciativa de la Consejería de Salud y Familias, que se enmarca en la línea estratégica de la Junta de Andalucía para optimizar los procedimientos terapéuticos de pacientes y fomentar la investigación biomédica y la protección de los derechos de los ciudadanos donantes de muestras y/o datos utilizados en asistencia sanitaria y en investigación. Constituye una plataforma de apoyo a la investigación especializada en la obtención, procesamiento y almacenamiento de muestras biológicas humanas y sus datos asociados, para ponerlas a disposición de la comunidad científica, prestando así un servicio público atendiendo las necesidades de los investigadores. El Biobanco del Sistema Sanitario Público de Andalucía cumple un papel fundamental en la salud de los ciudadanos andaluces, ya que dispone de un área asistencial que se encarga, a través de los Centros de Transfusión, Tejidos y Células, de la obtención , procesamiento y suministro de unidades de sangre y derivados sanguíneos para la cobertura de las necesidades de transfusión sanguínea de los hospitales andaluces y el suministro de tejidos (huesos, tendones,…) y células procedentes de donantes y cadáveres a los centros sanitarios para su uso clínico y terapéutico. También cuenta con un área de investigación cuya finalidad es apoyar y potenciar el desarrollo de la investigación biomédica por parte del personal investigador del SSPA y de otras instituciones, facilitando las muestras biológicas y los datos asociados a las mismas que necesiten para llevar a cabo proyectos de investigación. La coordinación del área de investigación se encuentra ubicada en el Parque Tecnológico Ciencias de la Salud.

– El Biobanco desempeña un papel clave para los proyectos de investigación que requieran muestras biológicas, pero también mantiene otras líneas de acción en ámbitos como la formación o la donación. ¿En qué consisten y qué peso tiene cada una?

En cuanto a la donación indicar que el Biobanco del SSPA gestiona el Registro de Donantes de Muestras para Investigación Biomédica de Andalucía, un registro pionero a nivel nacional e internacional en la donación de muestras biológicas para investigación. Este registro tiene como objetivos principales satisfacer la voluntad de la ciudadanía que quieren participar de manera directa en la investigación biomédica mediante la donación de muestras biológicas creando una base de datos de potenciales donantes de muestras biológicas y datos para investigación. A día de hoy, el Registro Andaluz de Donantes de Muestras para Investigación Biomédica cuenta con un total de 2.476 inscritos. Para fomentar esta iniciativa el Biobanco del SSPA realiza numerosas actividades de difusión y divulgación. En estos momentos nos encontramos promocionando de manera activa la donación de muestras de pacientes que han superado la COVID-19 para contribuir a la investigación de esta enfermedad. Toda la información de esta campaña se puede encontrar en la web: www.biobancosspa.com.

El coronavirus ha servido para descubrir el alto grado de sensibilidad y compromiso que tienen los andaluces con la investigación biomédica

En cuanto a la formación, para el Biobanco del SSPA esta ha sido una constante desde su creación. En el biobanco apostamos por una formación de calidad como vehículo para dotar a los profesionales de las competencias necesarias para que estos desarrollen correctamente su actividad, además de impulsar y fomentar la excelencia de los servicios que se ofrecen a los ciudadanos. Para ello el Biobanco ofrece diversos programas y actividades formativas, como cursos de formación continua (presenciales y on-line), prácticas curriculares y extracurriculares en diferentes etapas educativas (Ciclos de formación profesional, grado, postgrado, etc.), estancias y programas de movilidad. En cuanto a los cursos, anualmente organizamos varios de diferente temática; citogenética y citometría de flujo, cultivos celulares y en breve lanzaremos la primera edición del curso de ‘Gestión y funcionamiento de Biobancos con fines de investigación Biomédica’. Todos nuestros cursos están acreditados por la Agencia de Calidad Sanitaria.

Biobanco

– ¿La irrupción de la pandemia ha variado la actividad del Biobanco, al aumentar presumiblemente la demanda de muestras biológicas COVID-19?

Por supuesto, como ha ocurrido en todas las disciplinas de la investigación biomédica, ya que la pandemia COVID-19 provocó la peor crisis sanitaria de este siglo. La prioridad mundial en esos momentos fue luchar contra el virus y ahí tenía un papel crucial el Biobanco, ya que era el encargado de aportar las muestras biológicas para la investigación. Durante los primeros meses, dedicamos una gran parte de nuestros recursos y esfuerzos a organizar todos los aspectos éticos-legales relacionados con este tipo de muestras, a adaptar nuestras instalaciones y a formar nuestro personal para ofrecer el mejor servicio posible. Nos gustaría destacar algo que para nosotros ha sido difícil, pero de lo que estamos muy orgullosos, y es que durante todo este tiempo de pandemia hemos seguido aportando muestras biológicas y datos asociados y dando soporte a otros proyectos de investigación cuya temática era diferente a la COVID, como proyecto de enfermedades oncológicas, neurológicas…

– ¿Qué tipo de sinergias (empresas, grupos de investigación…) han establecido desde el Biobanco desde el origen de la pandemia en 2020?

Desde el Biobanco del SSPA se han atendido un centenar de solicitudes para proyectos relacionados con COVID, tanto de grupos de investigación de instituciones públicas como privadas. Algunas de ellas ya finalizadas o a punto de finalizar y otros aún en fase de gestión. En dichos proyectos el Biobanco ha participado de diferentes maneras, bien con la provisión de muestras COVID (pacientes con la enfermedad activa en el momento de la recogida de la muestra, pacientes que habían pasado la enfermedad y donantes sanos), como dando soporte en el procesamiento o custodias de muestras a los proyectos.

– ¿Se demuestra la cooperación entre la comunidad científica más necesaria ahora si cabe a raíz de la pandemia?

En nuestra opinión, esta pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de la comunidad científica en la sociedad actual. Algo muy importante es que se ha demostrado que se sabe trabajar conjuntamente y de manera coordinada, y que la comunidad científica cuando se le necesita está ahí. Se ha visto en la gran cantidad de jornadas y foros en los que los investigadores han compartido sus investigaciones y la multitud de sinergias entre diferentes grupos, todos siguiendo un mismo fin. Podemos decir que esta pandemia ha servido para poner en valor el alto grado de sensibilidad y compromiso que tienen los andaluces con la investigación biomédica. El Registro de Donantes de Muestras para Investigación Biomédica de Andalucía integrado en el Biobanco del SSPA ha incrementado un 25% en número de personas inscritas en los dos últimos años, lo que supone un gran avance para las investigaciones biomédicas andaluzas que necesitan muestras biológicas para el desarrollo de sus objetivos.

Estamos orgullosos de decir que, durante la pandemia, hemos seguido aportando muestras biológicas a proyectos de investigación de temática diferente a la COVID

– ¿Creen que la investigación sobre COVID-19 ha afectado al desarrollo de otras investigaciones de ámbitos distintos?

Evidentemente hubo un pequeño período de tiempo donde todo se detuvo, porque la prioridad mundial era la COVID-19. Además, mantener los circuitos para obtener las muestras era complicado porque muchas de las actividades asistenciales se paralizaron y solo se atendían urgencias. Pero como comentamos anteriormente, el Biobanco del SSPA no dejó de proveer de muestras biológicas y sus datos asociados en ningún momento, así como prestar otros servicios técnicos a proyectos de investigación de otras temáticas. Un ejemplo claro: durante el año 2020, posiblemente el más duro de la pandemia, el Biobanco del SSPA proporcionó más de 2.800 muestras biológicas (tejidos en fresco, congelados y parafinados, sangre, plasma, suero, orina, heces y saliva) a proyectos en cáncer de mama, pulmón, endometrio, vejiga, urotelio, tumores hipofisiarios, melanoma y sarcoma, contribuyendo así de manera activa al conocimiento de estas enfermedades.

– ¿La pandemia ha servido para aprender nuevas lecciones útiles para el futuro?

Por supuesto, este tipo de situaciones tan negativas que hemos vivido siempre nos deja aspectos positivos. El valor de la colaboración en la investigación con el fin de alcanzar lo más rápidamente posible el objetivo; y lo más importante de todo: se ha puesto de manifiesto el papel crucial que desempeña la investigación para la salud sanitaria mundial.

– Iniciativas como el ciclo ‘MeetUp sobre COVID-19’, organizado por la Fundación PTS, ha generado el interés de las entidades e investigadores. ¿Cómo creen que contribuyen este tipo de iniciativas en la investigación contra el SARS-CoV-2?

Nos parece que este tipo de iniciativas siempre aporta un valor positivo a la investigación. Tener acceso a sesiones en donde los investigadores aportan su experiencia y comparten con el resto de la comunidad científica sus avances es realmente engrandecedor. Además, estos ciclos son un foro ideal para establecer sinergias y colaboraciones entre el personal investigador. Os animamos a que se sigan llevando a cabo más jornadas de este tipo, ampliando a otras temáticas.

«Desde los años 90 hay un incremento significativo de personas con alergia estacional»

Concepción De Linares Fernández es profesora titular del Departamento de Botánica de la Universidad de Granada y es parte del equipo de la estación de control aerobiológico, que se encarga de analizar la calidad del aire de Granada. Cuando llega esta época del año, la web donde vuelcan todos los resultados de sus análisis ve disparadas sus visitas: son muchas las personas que padecen alergia que quieren saber cómo serán los niveles de polen y esporas en los próximos días. “Es muy recomendable conocer esos niveles de alérgenos en el aire para, en caso de ser elevados, adoptar las medidas preventivas necesarias”, nos cuenta. Con ella hablamos de alergias y del importante trabajo que desarrolla la estación de control aerobiológico de la UGR para mejorar la vida de las personas con alergia.

 

Comencemos hablando de la estación de control aerobiológico de la Universidad de Granada. ¿Qué funciones desempeña? ¿Cómo es el trabajo del día a día? ¿Cuántos investigadores trabajan allí?

La estación de control aerobiológico es un proyecto dedicado al estudio de la calidad biológica del aire. Para ello, analizamos las partículas sólidas que se encuentran en el aire con el objetivo de contabilizar las concentraciones de polen y esporas de hongos. Gracias a un captador que simula la respiración humana (10 L/min), dichas partículas sólidas se quedan adheridas a una cinta adhesiva que se va desplazando a una velocidad de 2 mm/hora. Una vez por semana se retira la cinta del captador y se lleva al laboratorio, se corta en fragmentos correspondientes a las 24 horas del día, se tiñe con fucsina básica y se observa al microscopio óptico.

Nuestro trabajo diario consiste en analizar dichas muestras identificando y contabilizando uno a uno todos los granos de polen y esporas de hongos que aparecen en las muestras. Los resultados obtenidos aportan información sobre la biología de las plantas y los hongos, conociendo si estos se están viendo afectados o no por la contaminación, cambio climático, etc. Además, dicha información también es muy valiosa de cara a la sociedad, ya que con ella podemos conocer el riesgo de síntomas alérgicos que pueden padecer aquellas personas que sufren polinosis (alergia al polen y esporas). La estación de control aerobiológica está ubicada en el Departamento de Botánica de la Universidad de Granada y su equipo lo conforman 3 profesoras (una catedrática y dos profesoras titulares), así como una investigadora con cargo a proyecto y especialista en palinología.

 

A través de su web http://aerobio2.stei.es se pueden consultar los niveles de polen en la atmósfera con una periodicidad semanal. Seguramente al llegar esta época del año más de uno la tendrá como su web de cabecera… ¿Se nota mucho el pico de visitas en los periodos de más incidencia de la alergia?

Sí que se nota, más que por las visitas a la web, por el interés generado y las consultas que se producen a raíz de la publicación de esta información. Cabe destacar que siempre pueden escribirnos a aerobio@ugr.es y consultarnos.

Para esta primavera se prevén niveles elevados de polen

¿Hay una tendencia ascendente en el número de personas alérgicas en los últimos años? ¿A qué debe ese incremento?

Desde los años 90 se ha observado un incremento significativo de personas con sintomatología alérgica estacional que, lejos de descender o estabilizarse, sigue incrementándose hasta nuestros días. Las causas del incremento son debidas a varios factores, que dependiendo de la persona, actúan de forma individual o en conjunto. Dichas causas son, por un lado, la hereditaria ya que esta enfermedad puede ser heredada de padres a hijos. Por otro lado, la contaminación. Los compuestos inorgánicos y partículas PM10 pueden irritar las vías respiratorias, lo que incentivaría que el sistema inmunológico reaccionara equivocadamente y detectara algunas proteínas del grano de polen como agentes patógenos. Por otro lado, se conoce que la misma contaminación puede “enmascarar” a las proteínas del grano de polen provocando que el sistema inmunológico no las reconociera como inofensivas y reaccionara. Por último, se sabe que un exceso de higiene puede ocasionar que el sistema inmunológico esté más “inactivo” y reaccione ante compuestos que en principio no serían peligrosos, como es el caso de las proteínas de los granos de polen o esporas de hongos.

 

¿Hay alguna manera de poder prevenir o evitar una alergia? ¿Alguna medida preventiva que podamos adoptar de forma individual?

No se puede evitar la alergia, ya que ésta es una enfermedad inmunológica donde el cuerpo reacciona ante sustancias inofensivas. Cualquier persona puede generar alergia sin saberse los motivos exactos. Sin embargo, si se padece alergia existen mecanismos para evitar los síntomas. El primero de todos, acudir a un especialista para conocer qué tipo polínico o fúngico es el causante de los síntomas de rinitis, conjuntivitis o asma. Posteriormente, es recomendable conocer la planta u hongo para evitar en lo posible acercarse a ella en el momento en que se encuentra en floración o esporulación. También se recomienda conocer los niveles de polen y esporas en el aire para, en caso de ser elevados, adoptar medidas preventivas como usar gafas de sol (si se padece conjuntivitis), mascarillas (rinitis y asma), cerrar las ventanas de la vivienda en las horas centrales del día, o incluso, medicarse.

 

¿Cuáles son las principales fuentes alergógenas en la provincia de Granada?

La fuente alergógena más importante son los granos de polen, esporas de hongos y los ácaros. En Granada, sin lugar a dudas el tipo polínico más abundante es el olivo, seguido de ciprés, plátano de sombra, gramíneas y parietarias. En cuanto a esporas de hongos, es la Alternaria el hongo alergógeno más abundante.

Un exceso de higiene puede ocasionar que el sistema inmunológico esté más “inactivo” y reaccione ante compuestos que en principio no serían peligrosos

¿Tienen una previsión de cómo se presenta la primavera de este año para las personas alérgicas?

Para esta primavera se prevén niveles elevados de polen. Se estima que las precipitaciones ocurridas en este mes de marzo favorezcan las floraciones de las plantas primaverales, sobre todo de las hierbas como gramíneas y plantagos, y árboles, como olivos y encinas. Sin embargo, si durante los meses de abril y mayo se producen precipitaciones, éstas pueden provocar un efecto lavado en la atmósfera y reducir los niveles de polen aerovagante.

 

Llevamos dos años usando mascarilla de forma habitual, ¿han notado una incidencia directa de este uso de mascarilla en la sintomatología de las personas alérgicas?

Sí que se ha notado. El uso de mascarillas es uno de los mecanismos más efectivos para evitar los síntomas alérgicos, sobre todo los relacionados con las rinitis y asma. El hecho de haber tenido que usar mascarillas en las calles ha evitado que el grano de polen haya entrado en las vías respiratorias y generar sintomatologías.

 

«En el CIC ayudamos a que el nombre de la Universidad de Granada se haga aún más universal»

Javier Romero Mora es director del Centro Instrumentación Científica (CIC) de la Universidad de Granada, una entidad que proporciona soporte instrumental a la investigación científica y técnica, y presta servicios a otras instituciones públicas o empresas privadas. Con motivo de su incorporación a Granada Salud, hablamos con él sobre los servicios que ofrece el CIC, qué proyección tiene y qué labor desarrolla en el campo de la investigación.

 

– ¿Qué es el Centro de Instrumentación Científica (CIC) de la Universidad de Granada y cuáles son sus principales funciones?

En el Centro de Instrumentación Científica (CIC) de la UGR se ubican y gestionan los grandes instrumentos e instalaciones de apoyo a la investigación científica y técnica de la Universidad de Granada, tales como microscopios electrónicos o equipos de RMN. De esta forma, estos equipos, por lo general muy costosos, son continuamente mantenidos y puestos a punto para que cualquier investigador de la universidad pueda acceder al uso de los mismos. Y no sólo los investigadores de la UGR, sino también los de otras universidades, organismos públicos de investigación y empresas.

– ¿En qué ramas o ámbitos científicos presta sus servicios el CIC?

Cualquier rama del conocimiento que precise la realización de técnicas experimentales de análisis, medida o captación de imágenes. Desde la Química o las Ciencias de la Tierra a la Física de Materiales, la Agricultura, la Medicina o la experimentación en la distintas ramas de la Biología. También tenemos usuarios de los campos de las Bellas Artes y de Patrimonio o Arqueología.

– Uno de los pilares del CIC es apoyar la enseñanza experimental del alumnado de la UGR. ¿Cuántos alumnos se benefician cada curso de los servicios de CIC? ¿Qué supone para ese alumnado tener acceso a estos servicios?

Aproximadamente doscientos alumnos al año, centrados en las enseñanzas experimentales de los últimos cursos de los grados y de máster. De esta forma se pone en contacto a los alumnos con la instrumentación puntera en distintos campos del saber, en especial de las Ciencias de la Naturaleza: Física, Química, Biología y Geología.

«Me parece muy bueno el trabajo que se está haciendo en Granada Salud; la comunicación es fundamental para la investigación»

– El CIC pone a disposición de los grupos de investigación el soporte instrumental necesario para llevar a cabo sus proyectos. ¿Debe tener esa investigación unos requisitos concretos o cualquier investigador puede solicitar los servicios del CIC? ¿Cuál es el proceso que debería seguir?

Cualquier investigador que tenga el soporte de proyectos concedidos por las distintas vías de financiación, sea pública o privada, tiene la posibilidad de usar nuestros servicios. El proceso es muy simple, ya que en nuestra administración le ayudamos a darse de alta de usuario del CIC- UGR y le explicamos cómo ha de acceder a solicitar una orden de trabajo. También le aportamos asesoramiento sobre las técnicas más convenientes para desarrollar el trabajo que quiere hacer. Es preciso hacer notar que en el CIC-UGR no sólo son importantes los equipos e instalaciones, sino también son fundamentales los más de 70 técnicos altamente cualificados y de gran experiencia que están al frente de cada equipo experimental.

 

Javier Romero. Director Centro Instrumentación Científica (CIC)
Javier Romero, director del CIC.

– El apoyo a la investigación en la empresa privada es otra de las líneas de acción del CIC. ¿En qué campos requieren sus servicios las compañías de ámbito privado? ¿Qué labor desarrolla el CIC en estos casos?

La labor que desarrollamos es la misma que en el caso de los investigadores de organismos públicos: atendemos sus necesidades y planificamos y ejecutamos las medidas o análisis que precisan en trabajos relacionados con los departamentos de I+D+i de las distintas empresas. Desgraciadamente el entorno empresarial de Granada no es tan amplio como nos gustaría, pero empresas como Abbot, Puleva o Valeo utilizan nuestros servicios desde siempre. También, y cada vez más, otras empresas que han surgido en el entorno granadino en el ámbito de la Salud y de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

– Investigadores del CIC han ganado ya varios premios en el prestigioso concurso de fotografía científica FOTCIENCIA. ¿Es una muestra más de la excelencia que alcanza el trabajo desarrollado en este centro?

Sin duda alguna. La actividad del CIC-UGR es una vía que tiene nuestra universidad de proyección en la sociedad y últimamente técnicos del CIC-UGR han ganado tres años consecutivos el concurso FOTCIENCIA, y dos concursos internacionales más, con imágenes de microscopía electrónica captadas y procesadas en nuestro centro.

– ¿Qué proyección tiene el CIC fuera de la provincia de Granada? ¿Mantienen acuerdos de prestación de servicios también en el ámbito nacional o internacional?

Nuestra prestación de servicios se extiende al resto de las universidades públicas andaluzas, con las que tenemos firmado un convenio de reciprocidad de tarifas. También al resto de universidades españolas e institutos del CSIC de Granada y de fuera de Granada, el IFAPA el IGME u otros organismos públicos de investigación. También, a través de las colaboraciones que establecen los investigadores de la UGR con otros de centros externos, tenemos usuarios de universidades extrajeras, como la Oxford o Heidelberg, o centros de Estados Unidos. De esta forma, mediante el trabajo del Centro de Instrumentación Científica, ayudamos a que el nombre de la Universidad de Granada se haga aún más universal.

– ¿Qué opina de iniciativas como Granada Salud para difundir el potencial de Granada como motor de la innovación en el sector de la salud?

Me parece muy bueno el trabajo que se está haciendo. La comunicación es fundamental en el campo de la investigación y la innovación. En este sentido cualquier esfuerzo que redunde en que se conozca mejor lo que se hace o se puede hacer en Granada es muy loable.

«La colaboración público-privada es la mejor manera de llevar la innovación a la sociedad»

Sarah Biel lleva en la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Andalucía Oriental Alejandro Otero (FIBAO) desde el momento de su fundación, allá por 2006. Desde hace apenas seis meses es la nueva directora gerente de la Fundación, desde donde enfrenta los retos de FIBAO en esta nueva etapa.

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Pregunta.- ¿Qué es FIBAO y cuál es su origen?
Respuesta.- FIBAO es una fundación vinculada al Sistema Sanitario Publico de Andalucía para promover, apoyar y gestionar la investigación e innovación de los centros sanitarios públicos de Jaén, Granada y Almería. Se creó en 2006 y forma parte de la la red de fundaciones gestoras de investigación de Andalucía.

P.- ¿En qué consiste vuestro trabajo?
R.- Dada la gran carga asistencial de los profesionales sanitarios, , nos encargamos de todo lo relativo a la gestión de la investigación: ayudamos en la preparación, el diseño y la redacción de los proyectos, en su gestión, y en la justificación. Es decir, a que el investigador dedique su tiempo a investigar .También gestionamos los ensayos clínicos y las donaciones y colaboraciones con empresas privadas [consulta aquí la oferta completa de servicios].

P.- ¿Ofrece también FIBAO servicios a las empresas del ámbito biosanitario?
R.- Desde FIBAO ponemos en contacto a las empresas con los grupos de investigación clínica de Granada, Jaén y Almería para que puedan colaborar. Las empresas pueden ponerse en contacto con nosotros para validar equipamiento médico novedoso, emprender codesarrollos innovadores en las áreas de diagnóstico, terapia, dispositivos médicos y TICs, acometer proyectos de eHealth, realizar ensayos clínicos con personal altamente cualificado o realizar reclutamientos rápidos y fiables. Además, les ofrecemos formar parte de nuestro banco de ofertas y demandas tecnológicas, favoreciendo así la colaboración entre actores públicos y privados.

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En 2019, FIBAO llegó a 13 acuerdos con empresas para desarrollar productos sanitarios a partir de innovaciones surgidas en el seno de grupos de investigación . Un número que esperan mejorar en los próximos años: « La colaboración con la industria cada vez es mayor, lo que nos permite una mayor transferencia de los resultados de la actividad investigadora tanto a la práctica clínica como al mercado, que es uno de nuestros objetivos.», apostilla Biel.

De hecho, los números de FIBAO hablan por sí solos. Trabajan con 17 hospitales, 11 distritos sanitarios, 3 universidades y 542 unidades de gestión clínica de Andalucía Oriental; lo que supone una red de 29.400 profesionales sanitarios [incluyendo los profesionales del ibs.GRANADA]. Cada año llevan a cabo más de 200 estudios clínicos y cuentan con más de 600 estudios clínicos activos (ensayos clínicos y estudios observacionales tanto comerciales como independientes).

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P.-¿Por qué es importante esta colaboración entre empresas y hospitales en el área de la salud?
R.- Porque es la manera más eficiente de llevar un desarrollo o innovación a la sociedad. Por un lado, tenemos instituciones públicas de investigación que aportan I+D y resultados innovadores en el ámbito de laboratorio o de tratamiento en pacientes y, por otro, a empresas que aportan la parte comercial y de desarrollo industrial necesarios para llegar al mercado y a la sociedad en general. Un ejemplo de esto lo hemos podido ver con la pandemia por la enfermedad COVID-19. Esta colaboración público- privada debe orientarse a solucionar problemas reales para la sociedad, dando soluciones que se puedan comercializar en el mercado.

P.- ¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta FIBAO?
R.- Nuestro principal objetivo es la gestión y la promoción de la investigación biomédica, así como potenciar la promoción profesional. Para ello es muy importante la retención de talento, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la gestión. Además, estamos trabajando en la ampliación en sistemas de calidad y certificación y esperamos conseguir una mayor transferencia de los resultados de la actividad investigadora a la práctica clínica y al mercado.

P.- ¿Qué os gustaría conseguir de cara al futuro?
R.- Dos cosas. Por un lado, una mayor financiación de los proyectos de I+D+i de los grupos de investigación , con un especial énfasis en la captación de fondos privados y ensayos clínicos. Y por otro, una mayor visibilidad tanto nacional como internacional, potenciando así la colaboración con otras entidades de investigación y con la industria.

«No queremos que la investigación se quede en un paper, sino que llegue al paciente»

María José Sánchez Pérez se doctoró en Medicina por la Universidad de Granada (UGR) y, un año después se incorporó a la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). Desde 2020 ostenta el cargo de directora científica en el ibs.GRANADA, que compagina con su rol de investigadora principal en tres – ¡tres!- grupos de investigación. «Las claves son el trabajo, la pasión y la constancia» apostilla.

Sánchez ya había sido directora de investigación de la EASP, el centro en el que trabaja, pero la dirección científica del ibs.GRANADA es un reto aún mayor. No en vano, el centro – acreditado por el Instituto de Salud Carlos III – es uno de los mayores de España (y el mayor de Andalucía), con 983 investigadores y 70 grupos de investigación.

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Pregunta. – ¿Qué es el ibs.GRANADA?

Respuesta. El ibs.GRANADA es un instituto de investigación biosanitaria que engloba a todos los científicos sanitarios de la provincia. Pivotamos principalmente sobre los dos hopitales granadinos, el Universitario Virgen de las Nieves y el Clínico San Cecilio, pero también integramos a investigadores de la UGR, la EASP y los centros de atención primaria de la provincia. Somos además uno de los 32 institutos de investigación sanitaria acreditados por el Instituto de Salud Carlos III, y acabamos de renovar nuestra acreditación para otros cinco años, hasta 2025.

P.- ¿Qué supone para el ibs.GRANADA ser un centro acreditado por el Carlos III?

R.-  Los institutos de investigación sanitaria nacen con el objetivo de potenciar la investigación clínica e integrar la investigación que se hace en hospitales y centros de atención primaria. Ser centro acreditado permite al ibs.GRANADA participar en convocatorias específicas de investigación, manteniendo al mismo tiempo un carácter lo más multidisciplinar posible, con profesionales asistenciales pero también con investigación básica, clínica y epidemiológica.

P. – Investigación básica y epidemiológica, pero también investigación traslacional. ¿Qué es eso?

R. – Lo que queremos es que la investigación llegue al paciente: el objetivo final es mejorar la salud de los ciudadanos. No queremos que la investigación se quede en un paper, sino hacer guías de práctica clínica basadas en la mayor evidencia y, sobre todo, innovar y ser capaces de trasladar el conocimiento que generamos a la cama del paciente, para que pueda beneficiarse de lo que hacemos.

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El ibs.GRANADA es un instituto multicéntrico: su infraestructura (material y humana) se reparte en los centros que lo componen. El instituto tiene cuatro grandes áreas de investigación: oncología, epidemiología y salud pública, medicina de precisión y terapias avanzadas y tecnologías biomédicas. Cada grupo se adscribe a una sola área aunque, en realidad, muchos podrían estar en varias: «tratamos de trabajar siempre en colaboración; no solo dentro de la misma área, sino también entre ellas. No queremos que sean áreas cerradas, sino que fomentamos el trabajo colaborativo y la multidisciplinariedad en nuestro enfoque», explica Sánchez.

El Instituto también ha participado en la investigación en COVID-19 a través de convocatorias competitivas. «Ha habido publicaciones, pero también proyectos específicos a nivel de hospital y colaboraciones con otros centros nacionales e internacionales. Los dos servicios de microbiología han tenido una inmensa capacidad de trabajo en lo asistencial, pero también ha habido investigación en los mecanismos por los que el virus nos estaba afectando y hemos tratado de buscar alternativas terapéuticas».

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P- ¿En qué estáis trabajando en estos momentos? ¿Cuáles son algunas de vuestras últimas investigaciones?

R. –Un ejemplo es el reciente trabajo de dos grupos de oncología en la identificación de nuevos biomarcadores en sangre para diagnosticar el cáncer colorrectal en fase de metástasis, así como predecir su respuesta al tratamiento. O la identificación de nuevos genes asociados a la enfermedad de Meniere, un trastorno del oído interno con un fuerte componente hereditario. Por otro lado, el grupo de ingeniería tisular está trabajando en la optimización de biomateriales, lo que les ha permitido fabricar piel artificial con propiedades antibacterianas dentro del proyecto europeo NanoGSkin. Además, se está finalizando la caracterización preclínica de un modelo de paladar artificial para recién nacidos con fisura palatina.

P. – ¿Cuáles son vuestros objetivos científicos de cara al futuro?

R. – Uno de nuestros objetivos a nivel de investigación es potenciar la medicina de precisión desde todas las líneas (hacer medicina de precisión en oncología, por ejemplo). De hecho, participamos en la Infraestructura de Medicina de Precisión del Sistema Nacional de Salud (IMPACT) y estamos trabajando en la puesta en marcha de una cohorte de 200.000 personas a nivel nacional que se pondrá en marcha a partir del año que viene. Pero no solo tenemos un papel importante en el reclutamiento de la cohorte, sino también en los análisis de datos genómicos y en la ciencia de datos.

P. – ¿También queréis potenciar los ensayos cínicos, no es así?

R. – A día de hoy tenemos 189 ensayos clínicos (varios de ellos relacionados con COVID-19, además). La mayoría son en fase 3, pero también los hay en fase 1. De hecho, a raíz de la creación de la unidad de ensayos clínicos en fases tempranas del Instituto (en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves) esperamos que a partir de ahora podamos aumentar el número de ensayos en fases tempranas y la investigación clínica independiente.

P. – ¿Cuáles son los retos que enfrenta el centro de cara al futuro? ¿En qué líneas queréis trabajar?

R. – Creemos que hemos cumplido con nuestros primeros objetivos y tenemos buenos indicadores de investigación y excelencia científica. Ahora queremos mejorar los ensayos clínicos, tener más ensayos propios, y aumentar la proyección internacional: que cuando hagamos convocatorias de atracción del talento la gente compita por venir al ibs.GRANADA. Es importante también consolidar y dar estabilidad a los investigadores. Además, queremos potenciar la investigación en atención primaria y los grupos emergentes; así como involucrar a la ciudadanía en las investigaciones que llevamos a cabo.

Nicolás Benítez: “Nuestros inventos sacan más provecho al tiempo, que en urgencias es fundamental”

Nicolás Benítez es enfermero en el Centro de Salud de Armilla. Desde hace dos años compagina su trabajo como enfermero con inventar dispositivos que facilitan el día a día como una mascarilla antitusiva para intubar enfermos con COVID-19 o una gradilla porta sueros. 

¿Cómo empezaste en la investigación?

Por pura casualidad. Yo soy enfermero de atención primaria y de urgencias.

Actualmente estoy en la Unidad de Residencias de Granada Metropolitana, últimamente hacemos la vacunación de COVID-19. En la investigación todo empezó con una mochila de urgencias, luego vino un soporte, luego otro modelo de utilidad y luego vino la pandemia. Nos encaminamos en el tema de las invenciones y una cosa lleva a la otra. Y nos encanta. Intentas que esa idea que se te ocurre se plasme en un diseño. 

 

La gente se sorprende cuando un enfermero inventa cosas, pero tiene lógica en la medida en que vosotros veis las necesidades en el día a día ¿verdad?

Es una profesión práctica. Tradicionalmente la investigación ha sido un campo de los médicos y queda un poco raro que los enfermeros estemos. Tenemos muy arraigada en nuestro trabajo la evidencia científica. Y la búsqueda de la excelencia y la investigación. Pero sí, sí lo hacemos. Como tenemos esa aptitud tan práctica vemos las necesidades que existen y quieras que no siempre acabamos improvisando. Y esa improvisación es la que nos lleva a inventar, básicamente. Es raro ver enfermeros inventores pero los hay. 

 

El primer proyecto que te llevó a entrar en el mundo de la investigación fue una mochila. Cuéntanos acerca de esto. 

Realmente fue por una idea que tuvo un compañero. Ese compañero le dio forma y al tiempo me dijo que le habían concedido una patente. I me animó. Tenía esa idea de la mochila porque he trabajado mucho tiempo en urgencias extrahospitalarias y ahí los recursos son muy limitados. Entonces tienes que arreglártelas con lo que tienes. Y siempre vas solventando las situaciones con accesorios tuyos. Y siempre quise una mochila que tuviera un extensor para colocar los sueros y no tener que colgarlos en una pared o dárselo a un agente de tráfico. Entonces me puse manos a la obra. Hice una búsqueda y no había nada parecido. Solicité la patente y me la concedieron, fue rápido, la verdad. Lo siguiente fue un soporte magnético para los sueros, si no cuando andas se balancea, la idea es ese soporte para que quede fijo. Fueron surgiendo ideas y ya hemos solicitado unas 4 o 5 patentes más. Estamos en marcha.

 

¿Los compañeros cuando ven los inventos se suman?

Sí, es normal, si vemos algo que brilla lo queremos. Todo lo que pienso es para mejorar nuestro trabajo e inicialmente tiene una buena acogida, pero estamos detrás de terminar los proyectos de pilotaje de este invento y sacarle resultado, publicar artículos de alto impacto y llevarlo a congresos, que se vea más allá del nivel local. Que esté en el mercado, que los profesionales lo utilicen y facilitar el trabajo, ser más autónomo y sacarle más rentabilidad al tiempo, estamos hablando de urgencias y el tiempo es fundamental. 

 

¿Cómo afectó la pandemia? ¿Surgieron necesidades que no había hasta ese momento?

Sí, por ejemplo la gravilla porta sueros, que es un dispositivo que facilita la identificación del paciente y el transporte de esos tubos que se le extraen cuando se le atiende de forma extrahospitalaria para llevarlo al hospital. Debería ir siempre con su tubo. Habitualmente esa gravilla se fija con un esparadrapo o una bolsa, improvisación pura y dura, y una compañera me comentó cómo podríamos hacer esto para que fuera más sencillo y todos lo hiciéramos igual. Y a partir de ahí la imaginación. Cogí la pinza de sellar bolsas de comida, diseñé una gravilla pequeña con tres orificios a medida de los tubos estándares y los adherí, luego era ir modificando. Con un clip y unos imanes va sujeto al tubo del suero, entra acompañado del paciente y se visualiza y puedes identificar el paciente y el tubo. Se engancha directamente al tubo del suero porque siempre va a ir con una vía cogida. Es el único modo de que esos tubos no se pierdan. Si lo enganchas en la camilla o la ropa se puede perder cuando se cambia.

 

¿Qué trabajos han surgido durante la pandemia?

En la pandemia he trabajado con un equipo muy competente del que forma parte Ángela Giménez, que es la inventora al 50% de la gravilla y Pedro Medina. Hemos desarrollado una mascarilla para poder hacer las muestras de PCR sin riesgo de contagio. Son unas mascarillas para poder intubar a pacientes de COVID-19 positivos sin que sea una práctica de riesgo, porque genera aerosoles. Prima la salud del paciente, pero hay que hacerlo con seguridad. Por otra parte tenemos el soporte para mascarillas con la Universidad de Almería y está en proceso de concesión. 

 

¿Cómo te da tiempo? ¿Cuándo piensas: “cómo puedo darle una vuelta a esto”?

Ha habido momentos en los que he pensado en la vigilia. Te hace pensar en cosas que normalmente no piensas, intentas dormir y no lo consigues. El truco es no ser conformista y no te vanaglorias de lo bien que lo has hecho sino que piensas cómo puedes hacerlo mejor. Si se me ocurre busco a ver si existe y luego ya te planteas hacerlo. 

 

¿Cómo estás, como enfermero?

Ahora con el trabajo hecho y contento de estar vacunando ya. Sigue siendo estresante y hacer la conciliación con la vida personal es complicado, pero contento porque estamos viendo los resultados. Hemos pasado una época estresante, pero soy optimista. Trabajar duro, pero viendo el resultado te da ánimos. 

Entrevista con Susana Vílchez Tornero, una Pionera de la investigación en bioquímica y biología molecular.

“Es una carrera difícil que volvería a iniciar una y otra vez”


 Tornero es licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y doctora cum laudem en Ciencias Químicas. Actualmente, pertenece al Instituto de Biotecnología y al departamento de Bioquímica y Biología Molecular I de la Facultad de Ciencias, dentro del grupo CTS-183 de la Universidad de Granada, donde dirige 3 tesis doctorales.


Entre sus logros profesionales, ha registrado 3 patentes relacionadas con el campo del control biológico de plagas y liderado una colaboración con una empresa relevante en el sector agrario, obtenido a través de un contrato de investigación.


Estos méritos la llevan a formar parte de #SonPioneras, una iniciativa que surge como resultado del Programa de Liderazgo Emprendedor para Investigadoras de la Universidad de Granada.
Este proyecto, financiado en el marco de las Actividades de Transferencia del Conocimiento del PAIDI 2020, nace en la UGR con la colaboración de la OTRI y del vicerrectorado de Igualdad, Inclusión y Sostenibilidad.

Susana no solo representa a una de las pioneras en investigación y salud de este programa, sino que también lo es dentro de su núcleo familiar. “Fui la segunda persona en mi familia con estudios universitarios y la primera en realizar un doctorado y dedicarme a la investigación. Mi caso fue por vocación, no por tradición, y aunque es una carrera difícil y, en ocasiones frustrante, la volvería a iniciar una y otra vez”, afirma Vílchez.


Tras una estancia postdoctoral en el Departamento de Bioquímica y en el Instituto de Biotecnología de la Universidad de Cambridge (UCam), UK, la científica se incorpora a la Universidad de Granada, mediante el programa de ayudas para contratos Ramón y Cajal, donde trabaja en dos líneas de investigación.


Una de ellas sobre caracterización de bacterias entomopatógenas naturales para determinar el mecanismo de virulencia de las mismas a nivel molecular y otra centrada en la evolución in vitro de toxinas de Bacillus thuringiensis para adaptarlas a insectos no diana.


Como explica la científica, la investigación que realizan tiene como objetivo modificar, mediante técnicas moleculares, la especificidad que presentan las llamadas toxinas Cry, producidas por la Bacteria esporulante Bacillus thuringiensis.


Esta bacteria produce unas inclusiones proteicas (toxinas Cry) en el momento de la esporulación, que tienen actividad frente a determinados insectos. Su gran ventaja es la especificidad que presentan, ya que son activas únicamente frente a un reducido número de insectos.


Esta característica hace de estas toxinas que sean muy adecuadas para un control de los insectos, que representan un problema, bien en agricultura o bien en salud, de una forma más racional y medioambientalmente más amigable que los insecticidas químicos.

Desde un punto de vista práctico tienen la limitación de que no siempre se conoce la toxina Cry adecuada para el insecto que quieres controlar, y de ahí viene el trabajo que estamos haciendo: “desarrollar un método para la construcción y selección de toxinas activas frente al insecto que nos interese gracias a técnicas de Biología Molecular”.


Los primeros resultados ya han sido muy satisfactorios y han conseguido evolucionar in vitro la actividad de una toxina activa frente a lepidópteros y dirigirla hacia un díptero de relevancia en salud como es Aedes aegypti, un vector de varias enfermedades (http://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29097681/).


En la actualidad, el grupo pretende hacer lo mismo con un insecto que representa la peor plaga para los frutales a nivel mundial: la Mosca de la Fruta del Mediterráneo, Ceratitis capitata. Para esto cuentan con un proyecto del Fondo Social Europeo y han solicitado otro en la última convocatoria del Plan Nacional.


Proyectos fruto de la Covid-19

La pandemia global de la covid-19 ha afectado a su día a día en su labor como investigadora y docente.
“Con la pandemia pensamos que nuestra obligación era contribuir en lo que pudiéramos y nos pusimos manos a la obra con un proyecto muy interdisciplinar”.


El trabajo que estamos ejecutando al respecto, con financiación de dos proyectos –uno de la Crue-Santander y otro de la Junta de Andalucía –, pretende desarrollar un biosensor, basado en la tecnología del grafeno, con el objetivo de detectar los estados pre sintomáticos, sintomáticos y curados en pacientes de la enfermedad Covid-19.


Los proyectos están siendo realizados por tres grupos de investigación de la Universidad de Granada – dos del Instituto de Biotecnología y otro del Departamento de Electrónica y Tecnología de Computadores, liderados por Francisco Gámiz –, en colaboración con varios hospitales – Hospital Clínico San Cecilio y Hospital Universitario Virgen de las Nieves, de Granada y el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia– y grupos del CSIC.


En cuanto a la docencia, Susana Vílchez ha cambiado completamente la dinámica de las clases. “Para este curso académico decidí grabar todas mis sesiones para hacerlas accesibles a todos los estudiantes. Como consecuencia, ha habido una mayor carga de trabajo que, en algunas ocasiones, ha hecho que la investigación se posponga. De todas formas, aunque lentamente, hemos conseguido avanzar en nuestras líneas”.


La científica considera que la investigación es “la actividad más frágil” dentro de la universidad; “al no haber fechas límite siempre solemos postergarla frente a otras actividades más urgentes. Con la pandemia esta situación se ha acrecentado”, matiza.


“Lo único que se ha visto beneficiado en esta crisis sanitaria es la escritura de artículos científicos. En el primer confinamiento, al estar cerrados los laboratorios, muchos investigadores nos pusimos a escribir artículos que teníamos pendientes».

Soñar a lo grande


El camino de esta pionera continua su marcha y la meta de la científica es convertirse en catedrática. Aunque en el recorrido, otro salto lo representaría conseguir trabajar en un proyecto europeo con un equipo multidisciplinar e internacional. “Todo el mundo dice que es complicadísimo, pero la verdad es que me apetece mucho”.


También le gustaría verse en el laboratorio todos los días rodeada de un equipo de gente motivada que le ayuden a materializar sus ideas. “Aunque soy directora de una línea de investigación, desearía ser líder de un gran grupo de investigación, lleno de gente inteligente y válida que sientan pasión por la investigación”, asegura.


Susana Vílchez desea aportar su “granito de arena” para que la Universidad de Granada sea más grande de lo que ya es. “Me encantaría colaborar para hacerla más ágil y flexible y para que fuera un referente a nivel mundial. La gente que trabaja en la universidad tiene muchísimo potencial, pero siempre hay lugar para la mejora”, concluye la científica.

Enrique Saura: “Queremos democratizar el acceso de los cirujanos a esta herramienta para operaciones craneofaciales”

El doctor J.Enrique Saura es neurocirujano desde hace 15 años en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada. Desde hace unos años se dedica a la neurocirugía pediátrica. Ahora investiga en el campo de las malformaciones craneofaciales y ha desarrollado 3D-Cránesoft, un software de simulación quirúrgica en cirugía craneofacial en niños.

 

¿En qué consiste este problema de las malformaciones craneofaciales?

Son malformaciones de nacimiento que conllevan que durante el primer año de vida tengan una malformación muy importante en el cráneo y la cara. Asimismo muchas de estas malformaciones craneofaciales o craneosinostosis, pueden conllevar problemas neurológicos importantes. En condiciones normales los niños nacen con las uniones de los huesos abiertas, esto permite un crecimiento armónico del cráneo, si en algún punto se cierra, el cráneo por ahí no puede crecer y crece por otro lugar deformándose de forma compensatoria. 

¿En qué consiste la intervención en este problema?

Son patologías afortunadamente poco frecuentes. Por tanto intentamos en Andalucía que sean pocos sitios los que lo traten, lo cual redunda en el beneficio del enfermo. Aquí en Granada somos un equipo multidisciplinar los que tratamos este tipo de patologías, los neurocirujanos lo hacemos siempre con nuestras compañeras las cirujanas maxilofaciales, como la doctora Martínez Plaza o la doctora Ana Marín, también los anestesistas. Son cirugías complejas que requieren equipos multidisciplinares y es como lo hacemos habitualmente. 

 

Supongo que será complicado formarse en un ámbito tan específico y poco frecuente. 

Efectivamente. Pero siempre afortunadamente con simuladores se puede sustituir. El problema es que encontrar cráneos de niños con dos o tres años con esa deformidad es prácticamente imposible, es por eso que hemos empezado a trabajar de manera virtual. 

Tenéis una especie de software de simulación quirúrgica. ¿En qué consiste exactamente?

Nosotros podemos realizar previamente la intervención quirúrgica del paciente de manera que podemos saber cuáles serán los resultados, en la intervención quirúrgica ya vamos con los pasos muy claros. En el mercado ya se hacía, el problema es que está en manos de empresas de ingenieros donde les dices a ellos lo que quieres y ellos se encargan de hacerlo. Nosotros lo que hemos hecho, viendo la necesidad que tenemos los cirujanos de formación y de trabajo, es intentar democratizar esta nueva tecnología. Hemos simplificado el manejo de esos programas para que un usuario que no tenga conocimientos de un ingeniero en 3D pueda hacerlo. Nosotros cuando tenemos que hacer una planificación de una cirugía compleja, hasta ahora nos teníamos que juntar con una empresa de ingenieros que contratábamos cada vez. Ahora con la nueva herramienta no dependemos de nadie, podemos hacerlo tantas veces como queramos. Y ayuda también en la formación.

¿Cómo habéis implementado este software?

Ha sido gracias a un profesor de Ingeniería de Caminos del hospital que es el alma mater de los códigos fuente, basándose en visualizadores de imágenes y softwares libres del mercado, pudo hacer los códigos. Posteriormente hemos contratado una empresa valenciana de videojuegos que se dedica a realidad virtual, Virtual Feet VR Revolution y ellos son los que están haciendo la visualización del programa para que sea en un ordenador. Para que el cirujano con sus gafas pueda visualizar la realidad quirúrgica. Es complicado porque estas malformaciones craneales en cada niño son diferentes entonces no hay una intervención estándar. Puedes a priori pensar cómo lo vas a hacer y cómo va a quedar el niño, con esta herramienta puedes mostrar también a la familia que es lo que pretendes.

¿Cuál es el siguiente paso?

Con mucha prudencia, ahora lo que vamos a intentar es validarlo con nuestros pacientes, ver que es algo útil y a partir de ahí, al ser libre, todo el mundo que quiera lo podrá utilizar, lo podrán utilizar los oncólogos y otros cirujanos, de hecho ya lo están utilizando en las empresas privadas en otros campos.

Entrevista a María de la Luz Cádiz Gurrea: “La divulgación científica me da muchas alegrías en todos los aspectos de la vida”.

María de la Luz Cádiz Gurrea es licenciada en Biología por la Universidad de Granada y doctora internacional en Química también por la misma universidad. Forma parte del grupo de investigación AGR-274 “Bioactive Ingredients” del departamento de Química Analítica de la Universidad de Granada y actualmente dirige una tesis doctoral en el Programa de Doctorado en Química.

Posee dos másteres, uno en Gestión de la Calidad y el Medio Ambiente por el Colegio Oficial de Ingenieros Forestales de Madrid y otro oficial en Biotecnología. También es técnica superior en Prevención de Riesgos Laborales en la especialidad de Higiene Industrial.

Su curriculum es amplio, pero hay un trabajo del que se siente especialmente satisfecha: “de haber trabajado en enfermedades raras esqueléticas que afectan principalmente a una edad muy temprana”. Esto fue durante su etapa predoctoral en la que se marchó dos veces de España para continuar con sus estudios.

Esta investigación desembocó en el aislamiento de un compuesto contenido en el grano de cacao que frenaba la pérdida de hueso en modelos animales. “No me siento solo orgullosa por haber tenido estos buenos resultados, y que espero que no queden ahí, sino también porque fue muchísimo esfuerzo, tanto profesional como personal, y no siempre pensé que podía llegar a hacer algo así”, expresa María de la Luz.

Este tema le permitió iniciarse en la divulgación científica, una labor que en la actualidad compagina con la investigación y la docencia y sobre la que asegura que “le da muchas alegrías en todos los aspectos de la vida”.

Compatibilizar investigación y docencia resulta “más complicado cuanta mayor carga docente tenga”. En palabras de la científica, “la investigación no puede detenerse cuando hay proyectos y personas en formación que requieren tu gestión y supervisión”.

Además, al inicio cuando se empiezan a impartir clases “vas saltando de asignatura en asignatura y prepararlas requiere muchas horas. De hecho, hasta que no se llega a un contrato estable simultanear ambas actividades provoca que tu día a día se quede sin horas para lo personal y es bastante agotador: la carrera de fondo que la llaman”, explica la científica.

Cambios consecuencia de la Covid-19

Cuando comenzó la pandemia María de la Luz se encontraba en Oporto realizando un contrato postdoctoral y lo dejó por una sustitución interina en la Universidad de Granada.

“Era una decisión complicada porque la sustitución podía ser para un curso completo o para tres meses, pero necesitaba dejar de estar de un lado para otro cada vez que la situación se complicaba en Portugal”.

Una vez en España, con las medidas de seguridad, la rutina de investigación se ha conseguido recuperar dentro de lo posible. “Realmente en nuestro grupo solo estuvimos parados en los meses de confinamiento domiciliario, pero aprovechamos para tratar todos los datos que teníamos experimentales e ir publicando”.

Referente a la docencia, considera que se podría tener un largo debate al respecto. En resumen: “ni el personal docente, ni estudiantes, ni la universidad en sí hemos estado preparados para una docencia virtual, recayendo en la responsabilidad individual el mayor peso del esfuerzo realizado”, opina.

#Rectora2030

Cuando le preguntas por sus planes de futuro, la investigadora dice que es una incógnita porque “lo mismo en unos años tengo que cambiar radicalmente de profesión que consigo mi sueño de ser #Rectora2030 de la Universidad de Granada”.

Para María de la Luz, en la investigación te acostumbras como mucho a hacer planes a dos años vista. “Pero es que en la vida personal no sabría decirte tampoco, no soy muy de hacer planes a largo plazo, prefiero ir adaptándome a las circunstancias”, concluye.

Desarrollan una herramienta que mejora la extracción de tumores malignos en la piel

Gonzalo Blasco es un dermatólogo joven que trabaja en el Hospital Alto Guadalquivir y mantiene un acuerdo de colaboración con el Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Su tesis doctoral ha consistido en un procedimiento para estimar las dimensiones de una pieza quirúrgica en el paciente a partir de cálculos con la piel del mismo en el laboratorio. 

¿De dónde surge el problema?

Lo que percibimos en la práctica clínica diaria es que cuando se extraen tumores malignos de la piel, por una serie de consensos internacionales, hay que quitar unos márgenes alrededor como mínimo. Por ejemplo, para un tumor de un milímetro habría que quitar un centímetro alrededor. El problema es que cuando operábamos a alguien, por ejemplo en la pierna, para quitarle un melanoma o tumor de la piel, encontrábamos que al ver el resultado de la prueba de anatomía patológica veíamos que en vez de un centímetro habíamos quitado siete milímetros. Aquí te encontrabas ante un problema clínico porque podías encontrarte con volver a operar al paciente o con tener que hacer un seguimiento más frecuente o consecuencias médicolegales por no haber vuelto a operar al paciente. Esto último es frecuente en países como los Estados Unidos.

¿Y qué estaba pasando?

Vimos que esto pasaba con mucha frecuencia y entonces nos planteamos que lo que estaba ocurriendo es que la pieza quirúrgica se contrae dependiendo de la localización en el cuerpo y lo que anteriormente era un margen de un centímetro se puede convertir en unos milímetros menos. Entonces lo que hicimos fue estudiar el fenómeno de contracción de estas piezas quirúrgicas en función de muchos parámetros. Encontramos que el factor que más influye en la contracción es la localización, y que esta se produce en los primeros cinco minutos tras la extracción del tumor. Además, depende de la zona del cuerpo que se opere, no es lo mismo una planta del pie o palma de la mano que no se contrae nada, que una espalda que se contrae mucho.

¿Cómo desarrollasteis la nueva herramienta a partir de estos datos?

A partir de esto fuimos viendo lo que se contraían las piezas quirúrgicas y tras un año de recogida de datos, en el que extrajimos más de 400 muestras de piel, pudimos hacer un mapa corporal de la contracción de las piezas quirúrgicas. Luego con esas mediciones obtuvimos un factor de corrección y lo incluimos en una fórmula matemática para ver lo que se iba a contraer la pieza. De esta manera cuando llegara un paciente podíamos calcular los márgenes quirúrgicos in vivo a partir de los márgenes quirúrgicos calculados en el tejido en el laboratorio y podíamos saber si coincidía este error o no. Esto permite saber si el tumor está bien quitado y no hay que hacer ninguna ampliación ni ningún control más allá. 

¿Cuáles son los siguientes pasos para poner en práctica esta idea?

En su momento solicitamos la patente de la idea y a raíz de eso estamos desarrollando una aplicación web y una aplicación para el móvil para que cualquier compañero pueda descargar esta aplicación y en su práctica diaria pueda corregir estas discrepancias. Además en cuanto a la investigación, una parte importante de los estudios están publicados y ahora nos queda publicar el último estudio que es el más grueso. A esta publicación añadiremos la aplicación para que los compañeros la puedan descargar, y la presentaremos en congresos y presentaciones para que los compañeros lo puedan poner en práctica. La descarga sería gratuita.

¿Se podría usar esta tecnología en otro tipo de intervenciones?

Podría servir para cualquier tipo de cirugía reconstructiva que implique tener que quitar un trozo de piel. 

¿Por ejemplo cirugía estética?

Por ejemplo. En ese caso podríamos usar la fórmula para saber cómo de grande va a quedar ese defecto que se quiere reconstruir. Pero sobre todo está planificado para el cáncer de piel.

¿Quién participa en el proyecto?

Es un grupo interdisciplinar. Participamos el servicio de dermatología del Hospital Virgen de las Nieves con los investigadores Salvador Arias, que es el jefe del servicio de dermatología, la invención pertenece también al doctor Jesús Tercedor y a mí que soy quien leyó la tesis. Y el servicio de anatomía patológica, puesto que la medición que nos permite hacer los factores de corrección, una parte son histológicos y hacen ellos la medición en formol e in vivo.