El mundo sin fronteras del ADN

Desde su filial en el PTS de Granada, la empresa DestiNA Genómica fabrica kits para detectar ácidos nucleicos circulantes que pueden ayudar a determinar el daño hepático sufrido por un paciente 

En un mundo cada vez más globalizado, las líneas que separan a los países se tornan difusas con el avance de la tecnología. Las enfermedades tampoco entienden de fronteras, como está demostrando el coronavirus, y algo similar sucede con el ADN, algo que nos homogeneiza a los seres humanos. Con tal de conocer mejor los secretos que aún se esconden en este polímero de nucleótidos trabaja DestiNA Genómica, filial en España de DestiNA Genomycs, empresa fundada en en 2011 en Escocia y que hace unos años eligió Granada y su Parque Tecnológico de la Salud para establecer su base científica. Esta doble sede ha permitido que el Brexit no se percibiera como una amenaza fatal, pues poseen la doble nacionalidad y pueden continuar su labor con independencia de lo que ocurra con el Reino Unido en el marco europeo.

Al frente de DestiNA en la ciudad andaluza se encuentra Juan José Díaz Mochón, quien recuerda la primera patente que lanzaron y que se convirtió en la base de todo. «Conseguimos reconocer las bases nitrogenadas en función de la termodinámica. Se basa en un proceso de química dinámica del premio Nobel Jean-Marie Lehn y, junto con el reconocimiento de los enlaces de hidrógeno de Watson-Crick, podemos elegir el producto termodinámicamente más favorable, lo que hace que ese compuesto viva más que los formado por la unión de otras bases», rememora Díaz Mochón.

El fundador de esta empresa desgrana las principales líneas de investigación llevadas a cabo en la actualidad, entre las que destaca un kit para detectar ácidos nucleicos circulantes. «Puede aplicarse a todo lo que rodea a las biopsias líquidas, que están en plena ebullición. No hay necesidad de aislar el ácido nucleico de la matriz, ni amplificarlo y tampoco hay que convertir el ARN a ADN. Nos hemos enfocado en las cadenas de ARN y con nuestra química podemos hacer una detección absoluta de los pares que pueden actuar como marcadores», detalla. 

Haciendo uso de esta tecnología, DestiNA ha desarrollado un producto que puede medir el daño hepático a partir del ARN. «Estamos muy metidos en el mercado de I+D, por lo que está usándose por las farmacéuticas en la fase de desarrollo de fármacos, pues muchos caen por la toxicidad hepática. En el futuro queremos introducirnos en el diagnóstico clínico», comenta Díaz, quien pone de relieve la importancia que podría acarrear su trabajo. «En el Reino Unido hay cada año 50.000 casos de daño hepático, la mitad relacionados con intentos de suicidio con paracetamol. Cuando una persona ingresa en urgencias ha de esperar 24 horas para saber si ha sufrido daño hepático o no. Con nuestro protocolo se podría estratificar a esos pacientes sin tener que esperar ese tiempo, lo que supondría una gran ventaja», subraya.

DestiNA también tiene en su horizonte extrapolar ese éxito en la detección al daño renal e incluso el cáncer. No obstante, eso sucederá a corto-medio plazo, cuando se recupere la inversión realizada hasta la fecha. «Nuestra estrategia ha sido vender en el mercado de I+D y en 2-3 años podremos reinvertir los beneficios obtenidos», aclara Díaz. El investigador también comenta el abanico de posibilidades que ofrece la posibilidad de construir kits a la carta y necesiten un biomarcador asociado para conocer la eficiencia, toxicidad y seguridad de un fármaco determinado. «Eso nos permite ampliar nuestra cartera de clientes con empresas de ‘biotech’ más pequeñas que necesitan monitorizar sus productos elaborados».

La clara vertiente internacional de esta empresa repartida entre Escocia y España queda demostrada al haber participado en distintos proyectos europeos y en consorcios con investigadores de Rusia o la India. «Queremos desarrollar productos de bajo coste para monitorizar la tuberculosis en las zonas más rurales. Esta enfermedad tiene efectos devastadores en esos países y el mero hecho de identificar la tuberculosis de cualquier otro tipo de micobacteria ya sería un avance para poder controlar esta patología».

Todo esto da a entender que la empresa posee un sendero bien delimitado por el que transitar y que tiene su origen en el Parque Tecnológico de la Salud de Granada, donde DestiNA está organizado junto con Genyo. «Estar rodeado de un entorno de investigación vanguardista, tener acceso a los equipos que emplean y poder hacer comprobaciones puerta a puerta en lugar de tener que viajar a múltiples ciudades ha sido una gran ventaja. Al principio costó convencerles de la creación de una filial en España, pero aquí somos más competitivos que en el Reino Unido», comenta Juan José Díaz, quien remarca la importancia de la Universidad de Granada en ese sentido.

«Tenemos acceso a gente muy preparado y contratamos a bastantes estudiantes universitarios. Los costes indirectos que la UGR cobra por los grupos de investigación son del 10-15%. En la Universidad de Edimburgo ascienden al 120%. Esta sede ha sido uno de nuestros proyectos más exitosos. Si generas éxito en la transferencia de conocimiento, tu prestigio sube y también el de la universidad con la que trabajes. Ojalá algún día la UGR pudiera cobrar el 80% de costes indirectos; al fin y al cabo, eso es lo que te carga el éxito», profundiza el fundador de DestiNA, quien considera que la formación dentro de la empresa es un «concepto muy interesante. Permite la transferencia de conocimientos y, en última instancia, la generación de productos que pueden ser beneficiosos para la salud». En el caso de DestiNA Genómica, un provecho conquistado a base de conocer mejor lo que hay detrás de cada nucleótido, un mundo que no conoce fronteras.

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