Investigación en enfermería patenta una jeringa para el lavado de oído y crea una sala infantil de vacunas en Granada

By Entrevista

José Tomás Rojas es enfermero comunitario en el centro de salud Zaidín Sur de Granada, donde han diseñado y patentado una nueva jeringa para el lavado de oído. Se trata de un instrumento desechable para la extracción de tapones de cerumen. Además han adaptado una sala para ensayar cómo facilitar la experiencia de la vacunación infantil y reducir el dolor. José Tomás es además un curioso incansable y un gran fotógrafo.

La investigación en enfermería suele pasar desapercibida. ¿Cómo llegas a ella y demuestras que es necesaria?

Cuando estaba en tercero de enfermería un profesor nos empezó a hablar de la investigación. Era algo incipiente en aquel momento, no había apenas revistas de enfermería en España. A partir de ese momento se despertó en mí una inquietud. La investigación para mí es como una vía de escape. Me gusta la enfermería, pero especialmente la investigación. Mi trayectoria ha sido continua, siempre he tenido algún proceso de investigación entre manos. En mi caso todo ha partido de la práctica asistencial, de las necesidades que se van creando cuando estás trabajando. He desarrollado muchas investigaciones en el sentido práctico. Hace poco hemos publicado un trabajo sobre la vacunación infantil y el dolor. 

Cuéntanos sobre ese proyecto. 

El trabajo que hemos hecho sobre la vacunación y el dolor es muy interesante. Parte de la angustia de las madres y padres cuando ven a los niños llorar, lo que pretende el proyecto es que se tranquilicen los padres y los niños. El nerviosismo de los padres se transmite a los niños.

¿Cómo lo habéis hecho?

Hemos montado una habitación específica y la hemos decorado con motivos infantiles. Nada más plantearlo nos dieron el dinero, que fueron 300 euros. Decoramos la habitación y nos compraron una tablet. Les ponemos dibujos interactivos en función de la edad. Técnicamente se sabe que inyectando rápido y sin aspirar duele bastante menos. Si el niño está lactando duele menos, si no, le damos unas gotitas dulces y también reduce el dolor. También ponemos música de fondo y los padres la tararean y se relajan y el niño se ve más cómodo. Otra medida es que el niño esté en los brazos de la madre en vez de la camilla. En nuestro centro ya se ha convertido en una práctica, entramos en la habitación y nos ponemos los pijamas de colorines y cambiamos el chip. En la segunda dosis de la vacuna ya se van a la tablet ellos solos. El pinchazo les duele igual, pero mientras cargas la vacuna ya están entretenidos. Es curioso porque lloran y luego no se quieren ir. Estamos muy contentos con este proyecto. 

En cuanto al nuevo instrumento para el lavado de oído, ¿por qué es importante?

Efectuamos el lavado de oído a diario. Hemos hecho un cálculo y en Andalucía se hacen 300.000 lavados al año, cerca de dos millones en España. Es una práctica muy frecuente y la hacemos en enfermería. Es una técnica que no está exenta de sus efectos secundarios. Cuando empezamos a hacer el trabajo para elaborar el nuevo dispositivo encontramos cosas muy curiosas, venía un estuche por internet como un objeto de antigüedad y era la jeringuilla que utilizamos actualmente. La vendían ya como una antigüedad del siglo XIX. También hay dibujos de 1922 donde ya se usaba la jeringa que hoy se usa. La jeringa metálica de 100 o 150 ml, es grande, reutilizable y difícil de manejar.

¿Cómo surgió la idea?

Somos un centro docente y vienen alumnos de otros centros, ellos son los que empezaron a transmitirnos que existen otras técnicas. 

Un día vi que Ana, mi sobrina que estaba allí, cogió una jeringa de 20 ml con un catéter venoso. Lo cortó y se lo adaptó. Yo me quedé extrañado, dije: “Ana, si esto está estudiado, eso emitirá mucha presión”. Pero a partir de ahí vi que sí que era eficaz. Era la manipulación de un material que no estaba hecho para el lavado de oído, pero de mis orígenes en la UCI de pediatría, cuando trabajaba en el hospital, me acordaba que había unos conectores pequeñitos que ya venían estériles. Aumentaban un poco la presión de la jeringa de 20 normal y aumentaba el calibre del cono de la jeringa para poder orientar bien en el oído. Con eso hicimos el ensayo clínico y lo comparamos con la jeringa metálica y los resultados han sido muy buenos. Ese fue el inicio y a partir de ahí ya elaboramos una jeringa de una sola pieza

 

¿Qué ventajas tiene el nuevo instrumento?

Al ser de un solo uso, al ser materiales estériles, las otitis han bajado prácticamente a cero. Los efectos secundarios han bajado, la irritación al ser volúmenes más pequeños también y la eficacia ha aumentado. Hemos hecho un prototipo para poder pilotarlo, hemos hecho 70 casos tanto en adultos como en niños y va perfecta. Además es mejor material y más barato. Nuestra idea era justo esa, hacer algo muy específico muy barato y muy eficaz. Ahora vamos a empezar a meter los datos del pilotaje, el ensayo clínico está mandado a la revista, esperamos respuesta. Luego faltará la producción a gran escala.

Entrevista realizada por Óscar Huertas-Rosales
Redacción de Ana Iglesias Mialaret

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